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Rutina

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Hace poco me di cuenta que una de las cosas que más me abruma es el tener una rutina establecida. Así es, hago agendas y me agobia la rutina. Mi psicólogo lo sabe y ahora tú también.

A pesar de que tener una rutina es de lo más normal y básico para la humanidad, el pensar en hacer mi propia rutina de vida me estresaba mucho. Tengo más de un año trabajando eso en terapia y en el blog de hoy te voy a contar lo que he aprendido.

Pero primero, vamos a revisar la definición de rutina de acuerdo a la RAE:

rutina

Del fr. routine, de route 'ruta'.

1. f. Costumbre o hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y de manera más o menos automática.

A mi cerebro le da mucho miedo leer eso de "de manera más o menos automática." Y lo entiende como si el tener una rutina implicara vivir permanentemente de manera automática. O sea como robots. ¿Quién quiere vivir así? Definitivamente yo no.

No sé si te pase, pero en mi mente la palabra "rutina" tiene una connotación negativa que automáticamente hace que la relacione con algo aburrido, sin chiste o incluso malo. Yo creo que de ahí viene todo mi problema.

Así que para no marearte con mi overthinking, te voy a contar mis aprendizajes / reflexiones acerca de la rutina.

  1. La rutina te da estructura
  2. La rutina puede ser flexible
  3. La rutina se puede disfrutar

Empecemos:

Aprendizaje #1: La rutina te da estructura

Los seres humanos necesitamos estructura para funcionar. Lo común es que alguien más nos ayude a crear esa estructura cuando somos niños, ya sean nuestros papás, nuestros maestros, o algún mentor. No a todos nos gusta, pero definitivamente las cosas son más fáciles cuando sabes exactamente que hacer o alguien te dice qué hacer.

Ejemplo de rutina cuando eres niño:

Levantarte temprano (alguien te despierta) - ir a la escuela (alguien te lleva) - regresar a tu casa (alguien te regresa) - comer (comida que ya está lista) - ir a tu cuarto un ratito (que siempre está mágicamente limpio y ordenado) - hacer la tarea (alguien te recuerda que tienes que hacerla) - ver la tele - cenar (lo que alguien te prepara) - dormir (en tu cama con sábanas limpias). Repetir.

Después creces y ahora te toca crear tu propia estructura, una que se adapte a tu gusto y a tu estilo de vida. ¿Cómo puedes crear de la noche a la mañana algo que de alguna manera estuvo "cubierto" durante tantos años de tu vida?

A través de la rutina.

Tener una rutina establecida es lo que le dará forma a tu vida. A través de buenos hábitos, organización y disciplina, puedes hacer que el "golpe" de crecer sea un poquito más suave.

No eres una persona aburrida por crear una rutina para darle estructura a tu vida. Al contrario, cuando seas aún más grande te darás cuenta del superpoder de haber empezado a implementar una rutina desde temprana edad. Créeme, la estructura te hará libre.

Aprendizaje #2: La rutina puede ser flexible

Lo que más me causaba conflicto a mí acerca de crear una rutina, es que sentía que la tenía que seguir al pie de la letra para siempre. Y obviamente, ahí estaba mi mayor error.

Como ya te conté en el aprendizaje #1, la rutina te da estructura y por consecuencia también te da cierta sensación de "control" sobre tu vida. Eso es muy cool si lo sabes manejar. Pero también tienes que estar consciente de que eres un ser cambiante y lo que ahorita te funciona, puede ya no funcionarte en un mes. ¡Y está bien! Aceptar que tu rutina puede cambiar dependiendo de tus necesidades y adaptarse a ellas es súper importante, sobre todo para quitarle el significado negativo a la palabra rutina.

Algo que mi psicólogo me recomendó cuando le dije que me agobiaba pensar que todos mis días tenían que ser iguales, fue que agregara en mi rutina momentos sólo para mi. 5 minutos para comerme algo, 45 minutos para ver un capítulo de una serie, o 2 horas para convivir con alguien.

Eso me cambió la vida. Y además me ayudó a darme cuenta que no todo el tiempo tengo que ser productiva (o intentar serlo). Pero ese es tema para otro blog jeje.

Y bueno, esto nos lleva al aprendizaje #3.

Aprendizaje #3: La rutina se puede disfrutar

No sé por qué pero siempre tuve la ilusión de hacer cosas por mí antes de que empezara el día escolar o laboral. Ya sabes, levantarme muy temprano, ir al gym, desayunar rico y con calma, tener tiempo para leer, etc. Cosas que sonaban imposibles si me seguía levantando 4 minutos antes de que sonara la alarma.

Ya me había resignado a que esa vida no era para mi, pero el panorama cambió cuando me di cuenta que eso que quería lograr podía alcanzarlo a través de una rutina. Una morning routine como esas que vemos en TikTok. Pero yo no le quise decir rutina, y decidí transformarla en un ritual. Porque la palabra ritual la asocio con algo bonito, algo que disfruto, algo que me encanta hacer.

Así que el mejor consejo que te puedo dar hoy es que, además de crear tus rutinas de trabajo, de escuela y de responsabilidades, también crees rituales que sean disfrutables para ti.

Incluye mini rituales en tu rutina de todos los días y verás que tu mood se transforma.

Por ejemplo, un ritual para mí es despertarme 1 hora antes de mi alarma para tener tiempo de leer algo y hacer journaling. Hace que mi día empiece lleno de energía y me siento feliz. Un mini ritual que incluyo en la rutina diaria es darme un break de 10 minutos para comerme un snack o ver Twitter. 10/10 recomiendo.

Empieza a darle valor a lo cotidiano y agrégale cosas que te hagan feliz. Nada mejor que sentir el poder de la estructura combinado con la flexibilidad de hacer lo que te gusta hacer.

Estos son los aprendizajes más importantes que he tenido respecto a la rutina y me hace muy feliz poder compartirlos contigo por aquí. Espero que te ayuden y que próximamente seas toda una routine queen! Nos vemos en el próximo blog <3

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1 comentario

  • Wicha Isla

    Me encanto!!!!!!!!!!!

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